Blog Amycos

Voluntariado Internacional y Servicio de Voluntariado Europeo

Para empezar diré que es el final…

17 diciembre, 2018

A escasas horas de que María y yo emprendamos nuestro viaje a La Paz (el último que haremos en el país antes de volver a la madre patria), me dispongo a escribir nuestra última entrada en el blog. Nuestra casa está más vacía que nunca, ya están las maletas hechas, todas las cosas recogidas, Karol y Sara nos dejaron ayer y ya están en sus respectivos hogares… Este es el momento en el que eres consciente de que esta aventura termina.

Tengo muchos sentimientos contradictorios; no quiero irme, ya soy capaz de moverme por esta caótica ciudad sin perderme, tenemos un grupo de amigos y hasta he encontrado el amor en la otra punta del mundo… pero a la vez quiero volver a España, compartir con los míos esta grandiosa experiencia y tener mi tiempo y espacio para reflexionar sobre todos los aprendizajes que he adquirido en este país. Por suerte sólo hay una cosa que tengo segura: volveré a Latinoamérica. No sé si a Bolivia, no sé si será el próximo año, pero sé que aquí me esperan grandes oportunidades.

Durante estas dos semanas hemos estado realizando los cursos vacacionales en la escuela de Korihuma pues el curso escolar terminó (a diferencia de España que el curso lectivo es de septiembre a junio aquí es de febrero a noviembre). Hemos trabajado el teatro haciendo famosas obras como Blancanieves, el baile llevando a cabo clases de zumba (he de decir que fueron todo un éxito y que me planteo seriamente ser monitora), de música y de dibujo y pintura donde hemos practicado distintos estilos artísticos como el puntillismo, la acuarela, el sombreado, etcétera. Han sido dos semanas muy divertidas y voy a echar de menos como a nadie a todos esos/as niños/as.

Y para terminar y como el resto de mis compañeras solamente puedo dar las gracias. No diré nombres porque me quedaría sin espacio por toda la buena gente que he conocido durante estos tres meses. Nos vemos pronto.

 

Mi corazón se queda en Bolivia

14 diciembre, 2018

Al final llegó lo que menos deseaba, el final de la experiencia. Da pena ver que algo que te hace feliz se esté acabando pero antes de las despedidas os contaré mi última semana.

Este fin de semana pasado lo pasamos en Cochabamba, ultimando compras, visitando sitios que nos quedaban por ver… en general exprimiendo el tiempo que nos queda aquí al máximo. Y durante la semana volví a ir a Tablamayu (que después de tres meses me comentan que no se llama así la comunidad, que en realidad se llama Kichka muqu) allí seguimos trabajando en la elaboración de las piletas.

   

También aproveché que era la última semana para disfrutar más tiempo con las personas de la comunidad y en especial con los niños; incluso se animaron a vestirme de cholita para que me terminase de integrar en la comunidad. ¡Qué diferente es trabajar en el pueblo con las familias a trabajar arriba en la obra con el frío y la niebla!

 

    

    

    

Otra cosa de la que he podido disfrutar esta semana ha sido de la promoción de los niños del colegio, pues aquí terminan el curso escolar ahora, que es cuando empieza el verano. En estas comunidades no es lo más común que los niños acaben la secundaria y se gradúen por lo que cuando lo logran los padres lo celebran por todo lo alto; incluso gastándose una gran cantidad de dinero pero es debido a la alegría que tienen por los objetivos logrados de sus hijos. Y nosotros fuimos tan afortunados de ser invitados a una de estas fiestas y poder presenciar toda la celebración de primera mano. Sinceramente a mi me recordaba a una boda, estaba todo decorado con flores, globos, lazos… e incluso  había concierto en directo, cámara y photocall y los regalos para la graduada no se quedaban cortos. Y tanto mis compañeras de aquí  como los de Amycos ya se estarán imaginando que es lo que también había, chicha, guindol, confeti blanco para dar y regalar y mucho baile de zapateo y cumbia boliviana.

   

Y ahora nos queda la peor parte, dos días para despedirnos de todos y de todo lo que nos ha hecho felices durante este tiempo. Quién nos iba a decir que el tiempo pasaría tan rápido, y más cuando los minutos parecían horas cuando llegamos al aeropuerto y esperábamos a que viniesen a buscarnos. A día de hoy solo tengo buenas palabras para describir esta experiencia, esta gran familia que es Anawin junto a la empresa constructora me ha recibido con los brazos abiertos desde el minuto uno y me ha hecho sentirme una más. Además, me ha ayudado a crecer como persona y como profesional, me ha enseñado a mirar más por los demás que por uno mismo . Gracias a ellos también he podido conocer profundamente a este país, su cultura, costumbres y creencias, que si no fuera por esta experiencia nunca hubiese podido conocer.

Antes de venir sabia que un voluntariado es una experiencia de intercambio pero tras estos 3 meses he de decir que he recibido mucho mas de lo que he podido dar, son muchas las personas que he conocido y los grandes momentos de los que he podido aprender y disfrutar. Sólo me queda agradecer a Anawin, Amycos y obviamente a la JCyL como las tres organizaciones que han hecho posible que yo viniese aquí. Pero en especial me gustaría agradecer a varias personas su apoyo, cariño y tiempo dedicado:

-A mis compañeros voluntarios, por hacer la convivencia sencilla y divertida y por todas las risas, discusiones y porque hacen de todo una fantasía.

-A todo el equipo de Anawin, por haberme enseñado tanto y haberme dejado ser participe de todas las actividades y experiencias. Y también a Rolo, que desde el minuto uno ha confiado en mi para cualquier labor y  que nos ha cuidado como un padre.

– Al todo el equipo de la empresa constructora con el que tanto he aprendido y disfrutado. Pero en especial a Gary, que ha hecho de taxista, de profesor y de amigo.

-Y por último y no por ello menos importante, a Rosa y Alessando, que nos han cuidado tanto aquí cuando estuvieron como en la distancia. Pues han estado pendientes en cualquier duda o problema que tuviésemos.

Ha sido un placer poder contaros mis aventuras durante este tiempo y quien sabe con las vueltas que da la vida quizás nos volvamos a leer. Ahora si que si, me despido de esta gran familia para poder ir a ver a la de España ¡Hasta siempre!

 

 

 

Cerrando un Ciclo

13 diciembre, 2018

Buenas Amig@s!

Esta es la última entrada que realizo en el Blog, al menos desde Cochabamba.

Soy consciente de que esta experiencia va a ser una de las importantes de mi vida y se acaba, pero no voy a hacer un drama de ello, más bien debo de sentirme afortunada por haberlo vivido.

Esta semana, por finnnn, he acabado la Línea Base, también he regresado a la calurosa Comunidad de San José para realizar visitas domiciliarias y seguimiento del proyecto que allí está en marcha, acompañada como siempre de Rudy, Liz y Miriam. Un lugar bello, lleno de vegetación, donde unos malditos mosquitos minúsculos y amarillos acaban con la paciencia de cualquiera.

El trabajo, como siempre, enriquecedor. Hemos realizado trabajo de higiene personal con los peques que hemos valorado más necesitados, además de la recogida de datos, espero no haber cogido algún que otro piojo de los que me han merodeado y que se vengan conmigo sin necesidad de ser facturados, jajaja.

   

¡Pues si!, el lunes dormiré en mi casa después de un largo viaje en el que seguro no hago más que recordar lo vivido y dar forma a mis pensamientos, un espacio de tiempo, también necesario para ir centrando mi vuelta e incorporación a mi vida “normal”.

Mientras tanto recordaré lo aprendido:

  • Soltar miedos y alejarme de mi zona de confort.
  • Ganar seguridad en mi misma y reafirmarme, en definitiva, empoderarme y cargar las pilas para seguir adelante con la mentalidad del aprendizaje continuo, con ganas de seguir conociendo y absorbiendo.
  • Tomar conciencia de que si estoy removida es porque he crecido y porque no tengo problemas más importantes en los que pensar.
  • Tolerancia hacia el desorden y la suciedad.
  • Encontrarme de nuevo conmigo misma.
  • Disfrutar de cada segundo y estrujar los tres meses como hacia tiempo que no lo hacia, sentirme viva.
  • Dejar fluir….
  • ¡y como nó, hacer Lineas Base!, jajaja

Echaré de menos de Bolivia…

  • Estar en tirantes en invierno.
  • La compañía de las locas con las que he compartido voluntariado y vida durante estos intensos meses.
  • Las horas de viaje por carreteras incestuosas con los compañeros de Anawin.
  • Algunas personitas a las que he conocido.
  • El trabajo en las comunidades.
  • Regatear todos los precios, hasta los del autobús o el sitio donde vamos a dormir.
  • Caminar entre truffis, coches y buses rápidamente.
  • Comer Salteñas, sopa de maní o las ensaladas de frutas.
  • Ver aguayos de colores a cada paso.
  • Poder comprar cualquier cosa, en cualquier sitio a cualquier hora del día.
  • Los chupachus de maracufresa.
  • Caminar por calles llenas de baches adornadas por millones de cables.
  • Los graffitis llenos de color y mensajes que decoran cada rincón de la ciudad.
  • La calidez de las personas con las que nos hemos encontrado en nuestros viajes y que ha cambio de nada nos han dado mucho.
  • El bajo coste del transporte, ¡así viaja cualquiera!.
  • El funcionamiento de las movilidades, las puedes coger en cualquier momento con solo levantar un brazo y bajarte de ellas diciendo en la próxima esquina.
  • El Cristo de la Concordia que se ha convertido en nuestra brújula para llegar a casa.
  • Pijchar Coca.
  • Los autobuses leito (cama), en los que poder descansar cómodamente durante las largas horas de viaje.
  • Los paisajes tan diversos de los que hemos podido disfrutar:

– El Salar y su nada.

– La fuerza de las montañas.

– El misterio de la Jungla.

– Las cascadas…

  • ¡Creo que voy a echar de menos hasta Palomitai, la canción boliviana de la que tanto he renegado!, jajaja.

Lo que seguro que no voy a echar de menos….

  • Estar continuamente pidiendo facturas y recibís para justificar la beca.
  • Comer papas y arroz en todas las comidas y cenas.
  • Que se me caiga el pelo, desde que llegamos aquí, debido al PH del agua ¡Me he vuelto alopécica! y mis rizos no son rizos.
  • Tener que estar todo el tiempo pendiente de lo que comes o bebes, las Amebas están acechando.
  • El mal funcionamiento del seguro médico.
  • La contaminación de humos generada por los tubos de escape de los viejos transportes públicos.
  • El ruido de la bomba de agua del edificio, que tormentosamente interfiere en nuestro descanso (vivimos en un piso 11).
  • Las cunetas llenas de plásticos, ver como tiran todo tipo de objetos por las ventanillas de los vehículos.
  • El olor a plástico quemado, se deben de creer que si lo queman desaparece.
  • La diferencia entre el coste de las entradas entre nacionales y extranjeros para entrar en museos, parque nacionales… a veces multiplicándose el precio por cuatro.
  • Los incómodos sofás que tenemos en casa, en los que por cierto ahora que lo pienso, a penas me he sentado.
  • Que nos silben continuamente por la calle o paren los coches para decirnos gilipolleces, como si alguien les hubiera preguntado.
  • Los maleantes que conviven en las ciudades  y por lo tanto el estado de alerta en el que tienes que estar.
  • El acento boliviano de las películas.
  • La conducción del transporte, rápida y temeraria….

Seguro, Seguro… ¡que tengo más aprendizajes, más cosas que echar de menos y más de las que agradeceré no tener en España!, pero no os voy a dar la chapa hasta la eternidad, jajaja.

Solo me queda una cosa y no por ser la última, la menos importante, A-GRA-DE-CER…

  • Gracias a mis compañeras y a Manolo, por hacer tan fácil la convivencia y estar ahí.
  • Gracias a Anawin, en especial a mis compañer@s de equipo por integrarme como una más y  dejarme aportar y trabajar. ¡Como no! a Rolo, que además de jefe y responsable, ha sido un amigo y en ocasiones ha sido como nuestro padre boliviano.
  • Gracias a Amycos, por hacer que todo esto sea posible, a Rosa por estar presente a pesar de la distancia y a Alessandro por hacer de cuidador y aguantarme en los días que más lo necesitaba.
  • Gracias a la Junta de Castilla y León por darme esta oportunidad y seleccionarme para poder participar en el Programa de Jóvenes Solidarios.

Os dejo, aún desde la ciudad de Cochabamba, montada en mi montaña rusa de emociones; alegría, tristeza, incertidumbre, nostalgia…

 

 

¡No quiero que se acabe!

7 diciembre, 2018

¡Hola amigos!

La experiencia esta llegando a su fin y la verdad es que casi no paro para poder escribir, pero aun así he sacado un hueco para contaros que tal me ha ido desde la ultima vez que os escribí.

La semana pasada me quedé en la oficina de Anawin para pasar a las planillas todas las medidas que habíamos tomado en Kochimayu y verificar de esta manera que lo realizado en terreno se correspondía con lo planificado y presupuestado. Es una tarea menos interesante estando aquí en Bolivia pero todos los trabajos tienen sus cosas buenas y otras menos buenas que hay que realizar de todas formas.

Por otro lado, el fin de semana lo hicimos un poquito más largo para poder hacer nuestro último viaje. En esta ocasión solo viajamos Karol y yo y fuimos a ver La Paz, Tiwanaku, Copacabana, La Isla del Sol, Coroico y Tocaña. La verdad es que hemos intentado aprovechar todo el tiempo libre que hemos tenido para conocer el país, que además a mi me ha sorprendido gratamente con sus impresionantes paisajes y contrastes entre montaña, selva y desierto, pero aún así se nos queda mucho por ver y en un futuro me encantaría poder volver a este país que en dónde se ha quedado con gran parte de mi corazón.

   

    

El lunes estábamos ya de vuelta, con las pilas cargadas y sin más días libres para dedicarnos las próximas dos semanas exclusivamente a trabajar. Por lo que el martes me fui con Rudy, Miriam y Karol a Waijo, una comunidad en la que se va a realizar el sistema de agua potable el próximo año, a realizar un taller con las mujeres para acabar de sacar unos datos para la linea de base. Allí estuvimos muy a gusto haciendo dinámicas con 20 mujeres y algunos niños y además el lugar es increible pues esta ubicado en las faldas de una montaña con mucha vegetación en Morochata. Sin embargo, fue un poco paliza pues fuimos y volvimos el mismo dia y se tarda de 2 a 3 horas desde Cochabamba a Waijo dependiendo del trafico y de los bloqueos.

Al día siguiente me fui con Rolo, Miriam y Rudy hasta Tablamayu pues allí nos teníamos que reunir con los dirigentes de la comunidad y con la empresa constructora para decidir de una vez el numero total de piletas pues no paran de unirse afiliados al comité de agua y había que zanjar ya el numero. También aprovechamos a visitar Kochimayu pues con las lluvias habían habido despendimientos del terreno y habia que verificar que el sistema estaba en perfectas condiciones; además había un comunario que aseguraba que no le llegaba agua a su pileta y se estaba empezando a cabrear pero al ir comprobamos que solo era falta de limpieza de la tuberia de su pileta pues con las lluvias se había entrado barro y hay que realizar un mayor mantenimiento en estas épocas cosa que no debían de haber hecho.

    

Al acabar el día, mis compañeros de Anawin se fueron y yo me quede en la comunidad hasta hoy viernes para ver con Gary, el arquitecto, las planillas definitivas y que todos estuviésemos de acuerdo en la definitiva. Mis compañeros seguían trabajando en las piletas y ya llevan construidas 48. Reafirmo lo que os dije, que la fase de las piletas es la más enriquecedora, estoy conociendo a muchas familias que nos reciben con los brazos abiertos y hacen que quiera quedarme otros tres meses mas. Además tenemos un nuevo amigo en el pueblo que viene a ver todos los dias, es un perro cachorro que me lo llevaría a España si sus dueños me dejasen.

    

              

Ahora me he vuelto a Cochabamba a descansar el fin de semana. Por lo que me despido y hasta la próxima.

 

Si no planeas nada, nada puede salir mal

Si no planeas nada, nada puede salir mal.

Esta es la máxima que he aprendido durante estos meses en Bolivia  ¡quien lo iba a decir!, cuando los que me conocen saben que si alguien planifica algo soy yo.

Han pasado muuchas cosas, pero esto ya está tocando a su fin, la marcha de Manolo nos recuerda que no nos queda nadita para marchar y sin duda nos llevaremos mucho más de lo que dejamos, pero no me voy a poner melancólica que todavía quedan 9 días y otra entrada para la nostalgia.

He continuado con el tedioso trabajo de la Linea Base, esta semana regresamos a Wuaiju, la Comunidad donde se realizará el nuevo Proyecto de Agua Potable,  esta vez para realizar un taller con las mujeres y poder obtener  información de primera mano con talleres prácticos y vivenciales.

El motivo de realizarlo con mujeres y no con hombres, es que ellas son las que se dedican a la alimentación e higiene de sus familias, además de trabajar duramente en el campo.

Es necesario fomentar la participación con ellas y empoderarlas para trabajar desde puestos de decisión en el Comité de Agua Potable o con Soberanía Alimentaria. Está demostrado que si trabajas con las mujeres de una Comunidad, la Comunidad entera se ve fortalecida mejorando su seguridad alimentaria y nutricional y mejorando su bienestar social y económico a largo plazo. Como recientemente a afirmado el Presidente del FIDA, Kanayo F. Nwanze ” Cuando se invierte en un hombre, se invierte en un individuo. Cuando se invierte en una mujer, se invierte en una Comunidad”.

Así que hay que trabajar duramente por conseguir la igualdad y que las propias mujeres valoren sus capacidades, cuestiones que no son muy fáciles de conseguir dado el fuerte androcentrismo que existe. La esperanza está en las mujeres jóvenes, las mayores dicen que no se les puede quitar el poder a los hombres, pero si esto ocurre en sociedades como la nuestra, imaginaros en una pequeña Comunidad que no llega a 400 habitantes, de la montaña boliviana.

¡Nadie dijo que la lucha era fácil!, así que seguiremos luchando allí a donde estemos, dejando pequeñas semillas que algún día germinarán.

Hasta pronto

30 noviembre, 2018

Pues si, parece mentira pero mi estancia en Bolivia llega a su fin. Un mes que ha pasado como un suspiro. Creo que fue ayer cuando me fue a buscar Rolo al aeropuerto, sin saber muy bien lo que me esperaba ni a donde iba.

Es muy pronto para hacer balance, creo que hay que dejar pasar unas semanas para asimilar lo vivido y sacar conclusiones. Personalmente ha sido una experiencia inolvidable por la oportunidad de compartir momentos en comunidades a las que difícilmente podría acceder de otra manera, ver esos paisajes de la montaña que rodea Cochabamba, trabajar junto a los compañeros de Anawin en condiciones fuera de todo lujo y comodidad, mis compañeras voluntarias con las que compartí piso en Cochabamba…

Siempre viene bien salir de la zona de confort, plantearse retos y enfrentarse a los prejuicios. Eso por lo menos es lo que me llevo.

Dejo Bolivia con ganas de volver. Me quedan muchos sitios por conocer, apenas he podido hacer turismo. También con la curiosidad de como será dentro de unos años, con una sociedad joven con ganas de prosperar, con mucho por hacer pero con ilusión. Me gustaría volver a Morochata, Kochimayu, Tablamayu y San José algún día y si no es posible seguro que futuros voluntarios que vengan a Cochabamba me contarán como lo han visto y los compañeros de Amycos y Anawin me dirán como va todo.

Así que hasta pronto, Bolivia.

Tercera Semana

26 noviembre, 2018

Imainalla

Mi conocimiento del quechua se reduce a esta simple palabra que se utiliza para saludar. Una pena no saber un poco más para interactuar mejor con la gente.

El fin de semana hicimos una escapada a Torotoro, un pueblo repleto de huellas de dinosaurios, cavidades karsticas, fósiles… Buen sitio para pasar un par de días. Allí visitamos la Ciudad de Ita, hicimos un poco de espeleo y recorrimos un cañón espectacular con baño incluido en una cascada. Esto para dar un poco de envidia a los que sufren del frío por nuestra tierra en esta época del año.

Esta semana tocaba ir a San José, una comunidad del distrito de Colomi, a tan solo 1300 msnm rodeada de bosques, arroyos y naturaleza por todos lados. La selva no tiene que quedar lejos si es que no estamos ya.

Lo primero que vamos a hacer es dar una charla a la comunidad de socios de agua potable sobre la necesidad de proteger las fuentes de agua y manejo de residuos. La comunidad se está expandiendo aguas arriba y se trata de concienciar a la gente de la necesidad de proteger las fuentes de agua que abastecen al pueblo del peligro para la calidad del agua de la deforestación, el ganado y la contaminación por basura en la cercanía de las tomas de agua. Como están trabajando intensamente estos días con una de las cosechas la reunión se hace por la noche a partir de las 9.

Al día siguiente damos un taller de plomería (fontanería) a los alumnos de secundaria y hacemos con ellos una instalación en PVC de microrriego en el huerto escolar. Mucho trabajo, cavando la zanja y montando la instalación que queda bastante bien con la participación de todos los chavales.

Estamos a finales de curso y el jueves se realiza la feria que consiste en presentar varios trabajos de lo que han realizado durante el curso, espectáculo de marionetas, comida realizada con los productos del huerto escolar, juegos…

Ha sido un día intenso y muy divertido donde participaron todos los integrantes de la comunidad educativa, alumnos, profesores, padres…

Este fin de semana quiero ir a Sucre, si puede ser. Es mi último fin de semana en Bolivia e intentaré aprovecharlo.

Volvemos a la carga

Buenos días,

Vuelvo a pasarme por aquí para seguir contándoos mis aventuras en Bolivia. Esta semana ya me encontraba con más energía pues la medicación ya había surgido efecto y además venía con las pilas cargadas después de un estupendo fin de semana en Torotoro, en donde habíamos caminado por lugares impresionantes que te dejan sin aliento (aunque esto también es debido al cansancio y la altura).

   

Aunque como ya os he comentado me encontraba con más ánimo, las cosas no fueron tan bien como nos imaginábamos y los pequeños problemas que surgieron me fueron retando a lo largo de la semana. Primero en inmigración ya que no contamos bien los días para sellar el pasaporte y fuimos dos días mas tarde, luego hubo fallos mecánicos en el coche que nos hicieron llegar tarde al trabajo,  también hubo algún malentendido que hizo que me llevase unos planos sin actualizar a terreno y eran con los que tenia que hacer las mediciones y por último los hospitales que me vuelven loca pues no envían bien la documentación al seguro… (Sin embargo, he de añadir que esto es Bolivia y que cosas así son el día a día de aquí y al final se convierten en la flor de la vida y en anécdotas para recordar).

   

A pesar de estos pequeños percances, la semana resultó productiva y conseguimos acabar  toda la medición del sistema de Kochimayu (la comunidad en el que tuvimos la fiesta de inauguración del sistema de agua potable hace un mes y que por cierto seguía todo tal cual, toda la basura de aquel día en el suelo, es una verdadera lástima la gestión de residuos en las comunidades) para poder verificar los planos y planillas esta semana.

Por otro lado, cuando llegue a Tablamayu ya habían acabado la tapa del tanque y  por ello pudimos empezar con la elaboración de las piletas casa por casa, labor que nos llevará hasta finales de diciembre, pues el ritmo es de 4 piletas por día y son mas de 100 beneficiarios. Sin embargo, aunque sea una tarea tediosa me parece la parte mas enriquecedora de este trabajo, pues es cuando más conectas con los beneficiarios, los conoces y compartes su tiempo. Además, ellos están muy agradecidos pues es cuando empiezan a ser conscientes de que  tener agua potable en su casa es una realidad y esta emoción te la hacen llegar.

   

Es un verdadero placer poder formar parte de todo esto, día tras día y aventura tras aventura.

Me despido con pena ya pues va quedando poco tiempo y tenemos que aprovecharlo al máximo.

 

¡Cómo pasa el tiempo!

23 noviembre, 2018

Hola de nuevo

Hace unos días que no escribo en el blog y revisando mi diario me doy cuenta de que han pasado mas de dos semanas desde que llegué.

Creo que os conté un poco de mi primer contacto con los proyectos que Anawin está desarrollando. Fue en Tablamayu y Kochimayu, dentro del distrito de Colomi, dos comunidades cercanas donde desarrollan proyectos de dotación de agua, hábitos de higiene y soberanía alimentaria

Es curioso ver el logo de la Junta tan lejos de Castilla y León.

Durante los días que estuvimos viendo la obra de construcción del depósito, donde suele trabajar Sara, y las tomas de agua de una de las vertientes. Las condiciones de trabajo son duras, a más de 3500m de altura si llueve te pelas de frío y si hace sol, te abrasa. Se ve en la cara de los niños, apenas andan y ya tienen sus caritas curtidas por el clima.

Luego estuvimos con niños, preparando comida con los productos de la huerta que tienen a la puerta del sindicato de socios del sistema de agua.

La semana siguiente cambiamos de valle y nos dirigimos hacia Morochata. Ello implica subir un puerto de más de 4000m por una pista de lo más entretenida. En Bolivia cualquier desplazamiento aunque sea de pocos kilómetros implica varias horas de coche. El paisaje es espectacular, rodeado de montañas de más 5000 metros que no tienen nieve a pesar de ser tan altas.

Aquí estuvimos en el colegio de Pararani, con un taller de alimentación realizado conjuntamente con los profesores donde se intenta que los chavales se acostumbren a una higiene básica, tanto corporal como con el manejo de los alimentos de la huerta. También tienen un huerto escolar del que obtienen productos para su consumo habitual, variando un poco su alimentación casi exclusiva a base de papas

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Esta zona no tiene un núcleo de población definido y los chavales tienen que andar varios kilómetros para ir al colegio.

Otro día estuvimos con varios socios de la comunidad del agua potable. El problema es que el monte que está detrás del depósito de agua se está desmoronando con las lluvias. La idea es cavar unas zanjas de evacuación del agua para proteger el depósito, siempre con la participación de los socios.

También hay un taller de cocina donde se preparan varios platos que degustaremos todos juntos a la hora de comer.

El tiempo nos ha respetado, han caído unas tormentas tremendas por la noche complicando un poco los caminos pero por el día hemos podido hacer todo el trabajo previsto.

Este fin de semana tenemos previsto ir a Torotoro, un pueblo a unos 200km de Cochabamba repleto de fósiles, huellas de dinosaurio, cuevas…

Ya os contaré

Retransmitiendo desde Cochabamba, Cochabamba….

Imaynalla familia de Amycos.

Nosotras bien, aquí seguimos, retransmitiendo desde Cochabamba.

Por fin llega el fin de semana, la semana ha sido un poco tediosa, me la he pegado literalmente pegada a la pantalla del ordenador y se me ha quedado el culo cuadrado, jajaja, la causa.. la creación de la Linea Base de la que os he hablado ya otros días, por suerte ayer a última hora la entregué, ahora solo queda ver cuantas modificaciones tengo que realizar, pero bueno eso será el segundo round.

El lunes fuimos a inmigración, ya sabéis que el tiempo máximo de permanencia que se puede permanecer como turista es de 90 días y cada 30 hay que ir a inmigración para renovar el permiso. Bueno, pues estábamos confiadas de que nos tocaba el lunes ¡pero no!, cual fue nuestra sorpresa… ¡amonestación grave por permanecer en situación irregular en el país! , flipas la cara que se nos quedó, nos habíamos pasado dos días y teníamos que pagar una multa de 27,5 bbs diarios. Menos mal que para lo mal que suena, no fue para tanto y el dinero no es mucho y menos si lo traduces a euros, jajaja. El problema fue que no nos dimos cuenta de que Octubre es de 31 días y no de 30 y que cuentan desde el día que entras y no desde la última vez que sellaste.

Lo bueno fue el fin de semana pasado, nos acercamos a Torotoro, un Parque Nacional que a pesar de estar a solo 130 km de aquí, tardamos a llegar en trufi 5,30 horas ¡en flota, se tardan 8!, con esta información podéis haceros una pequeña idea sobre como es la carretera y para más inri, el trufi se averió y yo que iba de copiloto le iba dando las indicaciones al conductor, surrealista. Se fundió el fusil del ventilador y la temperatura se disparó, los cables los llevaba envueltos en una bolsa de plástico y a pesar de cambiar el fusible hacia contacto y no siempre iba…, lo mejor fue cuando decidió abrir el radiador a toda velocidad y casi no se escalda, a pesar de que le habíamos dicho que lo hiciera poco a poco por que  tenía mucha presión… jajaja, pero de todo hay que sacar la parte buena y hasta el momento cada uno de los que viajábamos en el trufi habíamos ido a lo nuestro y este momento creo grupo, tanto que uno de los chicos que viajaba, Iber, ha compartido con nosotras todos el fin de semana.

No obstante, todo esto se olvida cuando el lugar merece la pena y Torotoro es BRUTAL!

El cementerio de Tortugas, Ciudad de Itas, la cueva de Umajalanta, el Cañón y el Vergel, traducido en dos días de largas y exigentes caminatas en un entorno natural lleno de fuerza y belleza.

     

 

 

 

 

 

 

 

 

Fotos y más fotos, el sitio es mágico, parece de película y su banda sonora el sonido del agua.