Nueva vida en Bolivia – Blog Amycos

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Voluntariado Internacional y Servicio de Voluntariado Europeo

Nueva vida en Bolivia

26 septiembre, 2016

Muy buenas tardes,

 

Nos ha costado encontrar un hueco para sentarnos a escribir  porque la vida en las aldeas nos encanta demasiado. Recién llegados de una incursión por la zona protegida selvática del Amboró, decidimos que ya había llegado el momento de contar un poco nuestras vivencias hasta la fecha. De forma que empecemos por el principio.

Salimos a media noche con muchas ganas y mucho sueño de barajas, tras un vuelo tranquilo nos encontramos con las sorpresas de las aduanas: el taquímetro que llevábamos para el estudio topográfico no estaba declarado y se quedó retenido en Santa Cruz y en Cochabamba, la otra parte del equipo, el trípode y la mira, no llegó a la vez que nosotros. Así que empezamos la aventura con nuestro equipaje desperdigado por varios aeropuertos, pero todo cambió cuando Rolo y MIriam nos dieron la bienvenida y nos ayudaron a instalarnos en la ciudad (que será nuestro campamento base donde trabajar el material entre salida y salida) con toda clase de detalles: bancos, móviles, comidas, ubicación…

Como es lógico, dedicamos nuestros primeros días a acomodarnos a la ciudad y a disfrutarla, ya que llegamos con las fiestas patronales del 14 de septiembre, donde celebran la independencia con la expulsión de los invasores españoles.

Pero en cuanto estuvo todo bien dispuesto nos encaminamos a trabajar en nuerstros proyectos locales. Así, marchamos con Rolo, Rolando y Nelson hacia El Espino (en el chaco boliviano)

El viaje nos tomaría 12h de no ser por los contratiempos de ir a tratar de recuperar, en vano, parte de nuestro equipo. De forma que después de todo el día viajando conseguimos acomodarnos en la aldea y al día siguiente ponernos manos a la obra. Por una parte supervisamos las obras que finalizarán en poco tiempo del sistema de agua potable implantado casi en su totalidad, revisamos la situación de los huertos ecolçogicos desarrollados previamente y empezamos a trabajar y disfrutar con los niños de la escuela en el proyecto de Adrián. Con pena nos vamos tras varios días de trabajo y amistades, pues aquí la gente es extraordinariamente hospitalaria y agradable, pero ya volveremos!

 

 

De camino a la ciudad, decidimos partir el viaje y darnos un descanso en la selva. Pasamos el fin de semana de caminatas conociendo la fauna, la flora y su ambiente, integrándonos en la naturaleza al cien por cien día y noche. Una pasada.

Con las pilas recargadas y el trabajo hecho, nos encomendamos ahora a conocer las aldeas de Morochata para seguir trabajando en el sistema de agua que pretendemos desarrollar Asier y Daniel en la Comunidad de Wuayjo a la vez que continuar con el reportaje de Adrián. Esta vez nos vamos a las alturas, las aldeas en las que desarrollaremos nuestra actividad forman parte de la cordillera andina, será muy gratificante seguro.

 

 

Saludos a todos aquellos que lean el post, y no olviden lo importante de la cooperación en el desarrollo de todas las personas.

 

ASIER, ADRIÁN y DANIEL