El ardiente verano boliviano
28 enero, 2026
El año ha empezado ardiente en el territorio del Estado Plurinacional de Bolivia, y no sería una sorpresa si solo estuviéramos hablando del clima. Diciembre y enero, de hecho, son los meses más calurosos y lluviosos del año en el hemisferio sur, siendo que las estaciones son invertidas respecto al hemisferio norte y ahora aquí es pleno verano.
Ya que el compromiso social como voluntarias se acompaña por la curiosidad hacia los pueblos y territorios en los que nos estamos desenvolviendo, todas hemos aprovechado para lanzarnos a conocer más allá del distrito de Cochabamba. Algunas se han aventurado más allá de los confines nacionales, mientras que para otras, el feriado veraniego ha sido la excusa perfecta para recorrer y conocer un poco más este encantador país. Difícil decidir hacia dónde empezar la exploración, la única recomendación repetida por todo el mundo: evitar la zona amazónica debido a las inundaciones frecuentes en esta época de lluvia. Pero como decíamos, además de las fuerzas naturales, a complicar la situación ha contribuido un clima de efervescencia social por el cual Bolivia es reconocida mundialmente, pero que todavía no habíamos experimentado en primera persona.
Las tensiones se desataron poco antes de Navidad, en respuesta a la promulgación por parte del recién elegido gobierno del presidente Rodrigo Paz de un Decreto Supremo, el 5503. Con sus 121 artículos, este modificaría de manera sustancial la gestión de la producción económica y de los recursos naturales del país hacia una configuración neoliberal del país. En las recaídas prácticas de lo que es una teoría económica, eso implica una rápida desresponsabilización del Estado respecto a la gestión económica pero también a los derechos sociales y la preservación de la inmensa riqueza natural que descansa bajos los suelos boliviano, incluso el los territorios hasta ahora resguardados como Reservas Naturales.
No obstante el feriado, que hubiera podido distraer del compromiso de cada ciudadano y ciudadana en vigilar sobre el actuar de sus representantes políticos, el pueblo boliviano se ha rápidamente organizado para hacer manifiesto su desacuerdo, pidiendo mesas de negociación entre el gobierno y los representantes de las organizaciones sociales. Esto se ha traducido en innumerables bloqueos de carreteras en las principales vias de comunicación del país, marchas y mítines de autoformación en los que, colectivamente, las personas se informaban respecto a las medidas incluidas en el decreto, reflexionando sobre sus recaídas, sociales tanto como medioambientales. Hay que recordar que el Estado Plurinacional de Bolivia fue pionero en el reconocimiento de la Naturaleza como portadora de derecho, incluyendo este principio en su Constitución Política de 2009. Las presiones sociales, las consecuencias económicas de los bloqueos, las medidas judiciales de denuncia ante el atropellamiento de las leyes de protección ambiental han hecho que dentro de pocas semanas el gobierno accediera a retirar el decreto, con la excepción del llamado “gasolinazo”, el fin de las subvenciones al precio de la gasolina, reconocidas por todas las partes como insostenibles en la actual coyuntura económica.
Afortunadamente, los protestos principalmente pacíficos fueron suficientes a abrir un diálogo con el gobierno y no hubo recrudecimiento en las medidas tomadas por ambas partes, pero nos dio la oportunidad de experimentar en primera persona la fuerza de este pueblo que sabe como levantar la voz y hacer escuchar su rechazo a quienes quieren actuar en contra de su voluntad.


