Blog Amycos

Voluntariado Internacional y Servicio de Voluntariado Europeo

Mi experiencia como voluntaria italiana en Burgos: un viaje hacia el multilingüismo y el multiculturalismo.

30 marzo, 2026

¡Hola!

Soy Carla, una de las voluntarias italianas que, a sus 27 años, decidió dejar su tierra para embarcarse en un proyecto de voluntariado de 11 meses de duración en Burgos. Mi experiencia como voluntaria fue increíblemente enriquecedora, tanto para mí como para las personas a quienes acompañé en su proceso de integración social en el CEIS de la Fundación Lesmes.

Durante esos meses, pude ampliar y fortalecer mis conocimientos lingüísticos y culturales que, de alguna manera, siempre me han conectado con el mundo hispánico, y al mismo tiempo consolidar y valorar mi convicción de que el multilingüismo y el multiculturalismo son claves en la comunicación entre individuos, independientemente de su edad, género, origen o nivel educativo.

Como ejemplo de estas ideas, me gustaría compartir una de las experiencias más bonita que viví en el CEIS: la creación de un taller de escritura japonesa. La curiosidad de ver a una italiana hablar un idioma tan complejo y “aparentemente” lejano del español, según la mayoría de los hispanohablantes, motivó la realización de este taller, que se dividió en tres sesiones de una hora y media cada una. Durante las sesiones, hice una breve introducción a las normas ortográficas japonesas y enseñé los tres sistemas de escritura y sus funciones.

En la primera sesión, la más sencilla, pedí a los participantes que escribieran sus propios nombres en un papel tamaño A3, utilizando pinceles y tinta china o acuarelas de colores. En cambio, en la segunda y tercera sesión, los introduje en el fascinante mundo de los kanji, es decir, los caracteres logográficos de origen chino que se emplean diariamente en la producción de todo tipo de textos en Japón. A medida que avanzábamos, la curiosidad, la incertidumbre y la sorpresa por la cantidad de información nueva se mezclaban a partes iguales; aun así, los participantes realizaron un trabajo excelente, hasta el punto de que hubo una gran demanda para ampliar el número de sesiones.

Personalmente, ver que mi idea fue apoyada, compartida y valorada me hizo sentir profundamente orgullosa y me confirmó que había dejado una pequeña huella en las personas a las que acompañé y que también me acompañaron en esta experiencia tan especial, de la cual aprendí muchísimo.

Mi voluntariado estuvo marcado por múltiples experiencias positivas que, sin duda, volvería a repetir una y otra vez; no solo por lo aprendido, sino por los vínculos creados con esas personas a las que animé en sus momentos difíciles y con las que celebré sus propios logros.

Desafortunadamente, este es el último mes en Burgos, y no puedo negar que me entristece despedirme tan pronto. Sin embargo, saber que otras personas —quizás quienes estén leyendo este texto— decidirán embarcarse en esta experiencia con ganas de contribuir a alcanzar los objetivos que se planteen en Amycos, me hace aceptar con ilusión el momento de ceder mi plaza.

Ojalá quienes lean estas palabras se animen a vivir una experiencia que, como a mí, les cambie la forma de ver el mundo.

Comentarios